FIVB una Casa Enferma

La FIVB es un modelo de organización enferma.

Lo que allí ocurre solo podría aparecer en un anecdotario risueño, o grotesco.

La Directora Absoluta es la Sra. Maria de Lourdes de la Fuente de Acosta (Malú). Es ella quien toma las decisiones, intriga, corrompe, vigila y digita quien vive o quien debe desaparecer.

Es ella quien inrrumpe en cualquier reunión de Comisión o en el propio Consejo de Administración, para interrumpir a cualquiera en cualquier momento, a pesar de no tener ningún cargo.

Ella puede cortar el uso de la palabra a un directivo, desconectar un micrófono, o dar por terminado un video de presentación. En el último Congreso ella le quitó el micrófono a un delegado en uso de la palabra, ella dicta las órdenes, y despide al personal que no le es obediente y sumiso a su voluntad.

La democracia y la opinión mayoritaria no es respetada si no esta en coincidencia con Acosta. Las actas de las reuniones son preparadas por el presidente de la Comisión y supervisadas por Rubén Acosta que las modifica si no está de acuerdo con algo.
El hace la redacción final hasta de las reuniones en que no participó.

En una Reunión de Organización Deportiva, no hace mucho, donde se acababa de resolver la distribución de vacantes para los mundiales Juveniles, entró después que la Comisión resolvió el punto, y cuando entró y le explicaron lo resuelto, dijo NO ESTOY DE ACUERDO, entonces el Presidente de la Comisión le dijo: Presidente, ya resolvimos por unanimidad, bueno entonces elévenlo así, pero en Consejo de Administración me voy a oponer – Presidente: El Consejo se reunirá después del Torneo en cuestión, Ah!! ¡¡¡Entonces en uso de las atribuciones del Presidente voy a cambiar la decisión!!!!

Una comisión resolvió separarse en tres grupos y sesionar en subcomisiones para avanzar en un tema. Inmediatamente bajó una empleada, diciendo, dijo el Presidente que no se pueden dividir. ¿Porque?
Porque las reuniones donde Acosta no está presente, son seguidas por TV en circuito cerrado desde su oficina, y cuando algo se dice que no le gusta interviene inmediatamente.

Las decisiones importantes, como las de llevar los Campeonatos Mundiales de 1998 o 2006 a Japón no son tratadas en el Consejo de Administración. Rubén Acosta las resuelve en función de los convenios que cierra a solas con la TV, y firma el contrato a priori, y por supuesto cobra la Comisión de 10%. Así se deciden las cosas que representan negocios para Acosta, y que son informadas como resoluciones ya adoptadas, sin discusión alguna, y a veces ni siquiera informadas.

La adjudicación de Wild Cards o invitaciones son hechas en función del interés de Acosta o de los precios a pagar por otros favores.
Las últimas Wild Cards para la Copa del Mundo fueron otorgadas a Egipto y República Dominicana, porque de allí son los dos Vicepresidentes incondicionales que lo apoyaron en el último conflicto.

Así también se otorgó a Dominicana otra chance Olímpica, después de haber organizado una eliminatoria en su territorio, fue autorizado a participar en otra en Sudamérica, para pagar la lealtad y obsecuencia de Cristóbal Marte Hoffiz.

Al votarse en 2000, el mejor jugador del Siglo, ganó el americano Karch Kiraly, pero a Malú no le gustó, entonces designó a dedo, y sin participación del jurado a Lorenzo Bernardi de Italia.

La revista VolleyWorld, constituye otro ejemplo de la enfermedad del Voleibol Mundial.

Es una colección permanente de fotos del Presidente y su esposa, que avergüenza a todos y es un ejemplo del Culto a la Personalidad que rige en la FIVB.

La transparencia en la FIVB está prohibida.
Nadie debe enterarse de lo que allí ocurre, y sobre todo en lo económico.

El manejo de firmas en contratos, recibos y ordenes de pago esta a cargo del Presidente, Rubén Acosta  o del Gerente, Jean Pierre Seppey.

El Control está a cargo de la Comisión de Finanzas, Presidida por el mismo Jean Pierre Seppey. Esto va contra cualquier norma de control, y hasta del sentido común, ya que existe un flagrante Conflicto de Intereses, y hasta el propio Codigo de Conducta de la FIVB lo prohibe.

  • Volver Arriba